
Por Nahuel Díaz, periodista y colaborador de G&M News.
El Gobierno avanzó con el Decreto Presidencial 197-26 y el Plan de Regularización de Bancas de Lotería y Apuestas Deportivas. ¿Qué balance hace de esta iniciativa y de qué manera impacta en la transparencia y competitividad del mercado?
El Decreto 197 26 ha sido, sin duda, uno de los pasos más importantes que ha dado el país en materia de ordenamiento del sector de juegos de azar. Desde la Asociación Dominicana de Casinos de Juegos, lo vemos como una señal clara de que el Estado está decidido a poner reglas firmes donde durante años predominó la dispersión y, en algunos casos, la informalidad. Este proceso no sólo aporta transparencia, sino que también genera un clima de mayor confianza para todos los actores. Cuando el mercado está ordenado, cuando cada operador sabe cuáles son las reglas y cuáles son sus responsabilidades, se crea un entorno más competitivo y sano. Eso beneficia al país, a los jugadores y a las empresas que cumplen con la ley. Para nosotros, este decreto es un mensaje contundente: la República Dominicana está avanzando hacia un modelo de juego más moderno, más responsable y alineado con estándares internacionales.
Desde la Asociación Dominicana de Casinos de Juegos, ¿qué medidas consideran prioritarias para fortalecer la formalidad y combatir la operación ilegal?
La lucha contra la ilegalidad es un tema económico y de responsabilidad social. Las operaciones no autorizadas afectan la recaudación del Estado, distorsionan la competencia y exponen a los usuarios a riesgos que no existen en un entorno regulado. Desde la Asociación, creemos que el país debe avanzar en tres frentes simultáneamente. Primero, fortalecer la capacidad de supervisión, especialmente en el ámbito digital, donde la tecnología avanza más rápido que la regulación. Segundo, actualizar el marco normativo para que responda a la realidad actual del mercado, incorporando estándares tecnológicos, certificaciones y mecanismos de trazabilidad. Tercero, promover un trabajo conjunto entre el sector público y el privado. Cuando regulador e industria se sientan en la misma mesa, se identifican mejor los riesgos y se construyen soluciones más efectivas. La formalidad no se impone sólo con sanciones; se construye con reglas claras, incentivos adecuados y un compromiso real de todos los actores.
¿Cómo ha impactado el crecimiento de las plataformas digitales y las apuestas online en el negocio tradicional de casinos físicos?
Es evidente que las plataformas digitales han transformado la manera en que la gente consume entretenimiento, y el juego no es la excepción. Pero es importante entender que el casino físico ofrece algo que ninguna plataforma puede replicar: la experiencia humana, el ambiente, la interacción, la seguridad y la hospitalidad. Todo eso forma parte de un ecosistema que sigue siendo muy valorado por el público, especialmente por el turista. Lo que sí ha cambiado es la dinámica del jugador. Hoy, conviven dos mundos: el digital y el presencial, y esa convivencia nos obliga a evolucionar. Los casinos estamos incorporando tecnología, modernizando procesos, fortaleciendo la seguridad y creando experiencias más integrales. En lugar de ver la digitalización como una amenaza, la vemos como un impulso para elevar nuestros estándares y adaptarnos a un consumidor más informado y exigente.
¿Qué expectativas tiene el sector respecto del turismo y del rol que cumplen los casinos dentro de la oferta turística dominicana?
El turismo dominicano vive un momento extraordinario, y los casinos forman parte de esa historia de éxito. Somos un componente clave de la oferta de entretenimiento del país, especialmente en destinos donde el visitante busca experiencias completas: juego, gastronomía, espectáculos, cultura y hospitalidad. Los casinos generan miles de empleos formales, atraen visitantes de mercados donde el juego es parte del ocio habitual y contribuyen a que la República Dominicana sea vista como un destino de entretenimiento de alto nivel. Nuestra expectativa es seguir creciendo de la mano del sector turístico, aportando valor y diversificando la oferta. El país tiene todo para consolidarse como el hub de entretenimientos del Caribe, y los casinos son una pieza fundamental en ese posicionamiento.
Pensando en los próximos años, ¿hacia dónde cree que evolucionará la industria del juego en el Caribe y qué lugar puede ocupar República Dominicana en ese escenario?
La industria del juego en el Caribe está entrando en una etapa de transformación. La tecnología, la profesionalización regulatoria y la competencia entre destinos están redefiniendo el mapa regional. Vemos una tendencia clara hacia modelos más transparentes, más tecnológicos y orientados a la experiencia del usuario. En ese contexto, la República Dominicana tiene una oportunidad única. Contamos con un sector turístico robusto, con operadores que están dispuestos a invertir y con un marco regulatorio que está evolucionando en la dirección correcta. Si seguimos avanzando en formalización, innovación y seguridad jurídica, el país puede ocupar un lugar de liderazgo en la región, no solamente como destino turístico, sino también como referente de un modelo de juego responsable, moderno y competitivo.







