
Por Nahuel Díaz, periodista y colaborador de G&M News.
¿Cómo se dio la creación de la Cámara y la decisión de nombramiento como titular de esta entidad que reúne a los principales operadores del juego presencial en el Uruguay?
La creación de la Cámara implicó la inclusión de todas las empresas operadoras de casinos y salas de esparcimiento del Uruguay. Nadie quedó afuera y eso realmente es muy significativo. Resulta fundamental poder asumir que la mejor manera de trabajar es en forma articulada, compartiendo información y generando estrategias colectivamente. Por lo tanto, es un buen paso y un notable espacio de cooperación y fortaleza para los objetivos que se vienen, porque una situación es plantear reclamos de forma individual a nivel empresa, y otra, hacerlo dentro de una lógica de conjunto con una voz unificada. Creemos que es una buena herramienta para discutir y avanzar en el desarrollo del juego en Uruguay. Con respecto a mi cargo, hubo coincidencia de todas las empresas que integran la Cámara en plantearme la posibilidad de ser el secretario ejecutivo, la voz ante los diferentes actores y el Estado. Para mí, implica un reconocimiento a tantos años trabajando en la industria en diferentes posiciones. Creo que se puede avanzar en aspectos retrasados a nivel regulatorio en el país.
¿Cuál es la situación actual de los casinos en el país y cómo toma la intención del Gobierno de estatizar algunas salas?
Hay mucha ilegalidad. Hablamos de máquinas no autorizadas y casino en línea. Además, en apuestas deportivas, hay sólo una operación habilitada con un desarrollo nacional, y cuando la oferta no atiende la totalidad de la demanda, el juego ilegal crece y ocupa un espacio que no debería tener. La ilegalidad se origina cuando el Estado está ausente y allí es donde también queremos sumar. Por eso, deseamos aportar a la regulación y proponer que sea moderna, eficiente y transparente, como Uruguay se merece hoy, porque notoriamente estamos muy atrasados en comparación con otros países de la región.
En ese sentido, la nueva administración gubernamental procura avanzar con la regulación del juego online. Si ese proceso se llega a acelerar, ¿cómo considera que será la convivencia con las salas de juego presencial?
Hoy, el Gobierno uruguayo está planteando legalizar los juegos de casino online y las máquinas tragamonedas barriales que operan sin autorización. La idea de la Banca era involucrarse en la discusión y análisis del proyecto de ley, porque, de regular mal ambas verticales, se podría generar un perjuicio para las empresas que integran la Cámara. La meta es aportar, sumar, recoger experiencias internacionales, hacerles entender a quienes hoy están teniendo la iniciativa de regular estos temas cuestiones que todavía no están del todo claras. Obviamente, queremos que la Cámara sea un actor importante en esa discusión de los proyectos en el Parlamento nacional. Es uno de los grandes objetivos: participar en toda la discusión, aportar, hacer llegar insumos para que se entienda cómo se están resolviendo los temas regulatorios en otros países de la región. Creemos que Uruguay tiene que estar alineado a la regulación de otros países.
¿Cómo se da esa dinámica entre el intento de las compañías privadas por crecer y el fuerte rol del Estado en el control de los casinos y del juego en general en Uruguay?
Creo que, si regulamos bien, va a haber una convivencia armónica entre el juego físico y el online. Incluso, se está pensando que aquellos que operan en físico tengan una licencia online. Por lo tanto, eso ayudaría a trabajar en conjunto en las distintas operaciones. El juego online ha venido creciendo, pero al tener licencias en ambas verticales, se daría una concordancia, con el negocio totalmente vinculado uno con el otro.
¿Cuáles considera que son los desafíos a futuro para la industria de los juegos de suerte y azar en Uruguay?
El gran desafío es definir una buena regulación, acorde a lo que actualmente requiere la industria. Es clave que sea una ley integral, que no deje afuera a nadie, que se piense en el colectivo y no en intereses particulares. Por ahí pasa el reto de actualizar la normativa, que está bastante obsoleta en nuestro país, y hacerla de primer nivel, en sintonía con regulaciones como las de Colombia y Perú. En la actualidad, hay muchos desajustes en relación con la realidad del mercado y con los estándares internacionales. Es una legislación concebida para un escenario completamente distinto y que no contempla las diferentes modalidades de juego que hoy están en oferta. Así que ese desfasaje ha generado muchos vacíos y termina abriendo espacio para el mercado ilegal. Desde la Cámara, intentaremos ayudar a remediar esta situación.







