Las respuestas de la industria del juego al impacto del Coronavirus

Frente a un contexto mundial de incertidumbre, desesperanza y angustia social y laboral, el experto Eduardo Morales Hermo (iGamingCo y Ficom Leisure) utiliza los datos estadísticos y también su conocimiento extenso y cabal del sector para cuantificar los daños infligidos por el virus a la economía del gaming y plantear las más acertadas estrategias a adoptar para comenzar el urgente proceso de recuperación.

Por Eduardo Morales Hermo, asesor y consultor senior en iGamingCo y Ficom Leisure*

Email: emh@ficomleisure.com
Website: https://www.linkedin.com/in/eduardo-morales-hermo-b985091b

El efecto del COVID-19 sobre el juego ya está siendo objeto de análisis y las primeras estimaciones muestran el grave deterioro que están sintiendo el juego presencial y las apuestas deportivas en ambos canales, presencial y digital. La consultora del juego H2 Gambling Capital (H2 GC) ya ha estimado ese impacto y, a modo de referencia, es interesante conocerlas para ir teniendo datos sobre los que hacer las propias valoraciones. La firma calcula para todo 2020 un descenso de casi el 11% del GGR del juego a nivel global. Incluso, si la pandemia continúa más allá de las fechas tomadas en cuenta para estas estimaciones (12 semanas desde el inicio), la baja del GGR podría llegar al 12,5%.

LA SITUACIÓN DEL JUEGO ONLINE
Está claro, entonces, que el juego presencial viene siendo el más castigado en todos sus segmentos, mientras que el juego por canales digitales ve favorecido su crecimiento, a pesar de la carencia de oferta de apuestas deportivas. Los cálculos de H2 GC sobre el juego online hablan de una cuota de mercado sobre el total del juego a nivel global que subirá al 16%, desde un 13,3% anterior al Coronavirus. Además, para esta firma analista, el GGR de la región de Asia-Pacifico disminuirá 15%, en tanto que Italia bajará 10%. En cuanto a España, que no es comparable a Italia en términos de GGR del juego privado, sus empresas de juego presencial sufrirían un impacto similar al de Italia, con un descenso del 9%. El país ibérico se enfrenta a esta crisis del COVID-19 y la consiguiente salida después de una dura recuperación de la reciente crisis de 2008, y en un momento en que la tendencia denota una desaceleración que refleja la debilidad de su economía.

LA RESPUESTA DE LAS ECONOMÍAS A NIVEL GLOBAL
Las consecuencias de esta pandemia nos llevan a lo que los economistas identifican como una recuperación en forma de U, a diferencia de la V. La U refleja un período en el que los indicadores económicos tardan más tiempo en llegar a los niveles a los que se encontraban antes de la crisis que provocó la recesión. Algunas de las grandes economías del mundo no podrán evitar experimentar recesiones técnicas en parte del primer, segundo y tercer trimestres del año antes de iniciar una recuperación tangible a partir del cuarto trimestre de 2020. Todos los vaticinios indican que, si esta crisis no se agrava más allá del primer semestre de 2020, recién el año 2021 verá los comienzos de la estabilización de la economía mundial, e incluso anticipan que habría que esperar hasta finales de 2022 para que el PBI mundial recupere los niveles previos al Coronavirus. Asimismo, la respuesta coordinada de los Bancos Centrales y una reacción fiscal agresiva por parte de los Estados ayudarían a esa recuperación del cuarto trimestre de 2020. Recientemente, el Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado la puesta en marcha de un programa de compra de emergencia por pandemia (PEPP) por valor de €750.000 millones. Este paquete se suma a los €120.000 millones que el BCE ya adelantaba como primera medida económica frente al Coronavirus. La meta es evitar el progreso de la deuda del continente, lo que llevaría a un mayor estancamiento de la economía y una recesión más profunda y de más larga duración. A estos planes se añadiría la contribución del Banco Europeo de Inversiones y el lanzamiento de un Euro Bono, medida resistida por los países del norte de Europa, junto con Alemania y Holanda. Claro que, para que estas medidas se pongan en práctica, será necesario un acuerdo conjunto de los 27 países de la Unión Europea.

En Estados Unidos, la situación no es mejor, y más teniendo en cuenta la falta de acción y de políticas firmes de su Gobierno. Hoy, Estados Unidos es el país con más infectados de COVID-19 del mundo (más de 82.000, con más de 1.000 muertos). Para el sector del juego, el impacto derivado del cierre de salas por la pandemia sería de US$39.000 millones. Eso llevó al Gobierno y al Congreso a aprobar un ‘paquete de estímulo y recuperación’ para todas las industrias del país de dos billones de dólares. En tanto que las autoridades italianas recién anunciaron una moratoria fiscal y otras medidas para aliviar la situación de la sufrida industria del juego local. En conclusión, cada país deberá ir calculando el daño que el virus está causando a sus negocios, en todos los segmentos y canales, cuantificando las pérdidas de vidas, así como las socio-económicas. También, deberá pormenorizar los efectos sobre el empleo general, directo e indirecto, así como el recorrido que necesita para una recuperación al estadio previo al COVID-19. Sin dudas, será esencial recibir importantes ayudas económico-financieras y fiscales para salir de esta grave crisis global. En lo referente a la industria del juego, será el tiempo de recordar el valor de este sector para la vida económica de cada territorio, sus aportes tanto en aspectos de ingresos fiscales para el Estado como de entretenimiento para la población. Esto llevará a una cabal comprensión política y social del funcionamiento de la actividad, alejando las amenazas de medidas restrictivas que únicamente agravarían la situación, y acercando al conjunto de la gente a las problemáticas de una industria que es un motor indispensable a nivel regional y mundial.

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*Eduardo Morales Hermo es un empresario con 50 años de experiencia laboral que ha trabajado extensamente como ejecutivo en gestión de empresas y desarrollo de productos. Durante los últimos diez años, viene llevando a cabo funciones de asesor y consultor en la industria del juego, tanto en persona como a través de canales interactivos. Se graduó en estudios de gestión; comportamientos de marketing y de una organización; métodos cuantitativos y gestión de operaciones; economía y finanzas, en el Emmanuel College (University of Cambridge); MBA/JD Join Program De-Gree (LMBA), por la University of Maryland, EE.UU.; nuevas tecnologías aplicadas a juegos y entretenimiento, por la Universidad UNLV de Nevada, Las Vegas, EE.UU.

Cuenta con más de 20 años de experiencia en juegos en línea, planificación de estrategias, desarrollo de productos y negocios, implementación y reestructuración de corporaciones de juegos, y regulación para juegos presenciales y en línea a través de canales interactivos. Fue CEO, Director General y accionista de corporaciones de juegos en varios países europeos. Actualmente, trabaja como asesor y consultor en Intelligent Gaming Company y Ficom Leisure, y ha participado en más de 30 proyectos.