Aplicando las matemáticas al juego y la pandemia

Con su capacidad y lucidez habituales, nuestro experto Andrés Cilley cierra el año con otra gran columna. Basándose en la astronomía y las matemáticas pitagóricas, traza un panorama del sector del gaming en 2020, con la evolución del online, el valor de la omnicanalidad y la necesidad de reforzar el concepto de la marca entre los clientes.

Por Andrés Cilley, especialista en Políticas para el Desarrollo de Mercados del Juego*

Email: cilley.andres@gmail.com

Website: https://www.linkedin.com/in/andres-cilley-539ba311/

La división, multiplicación, resta y suma son las denominadas ‘operaciones básicas’ de las matemáticas. Se las llama así porque eran la base de los estudios que los pitagóricos realizaban sobre el Universo, y no por la simpleza de su ejecución. A manera de ejemplo, podemos decir que dividían el Universo entre astros brillantes y oscuridad. Esto multiplicaba los campos de estudio. Se restaba la oscuridad, que no les interesaba, y se sumaban el tiempo y los conocimientos sobre los astros brillantes. Vemos entonces cómo la dinámica de las cuatro operaciones servía a sus fines.

Todos podemos estar de acuerdo en que éste fue un año sin precedentes, tal como lo demuestra el siguiente gráfico sobre el gran aumento en el uso de la palabra ‘Unprecedented’ (‘Sin precedentes’) en Twitter.

Este 2020 que termina fue un año en el que lo viral atravesó todos los segmentos de la sociedad, desde los contenidos digitales que se popularizaron rápidamente hasta las tareas cotidianas que fueron afectadas por el COVID-19. Siguiendo el método mencionado,  lo viral nos divide entre afectados (infectados) y no afectados (sanos); posteriormente, multiplica las restricciones en la vida cotidiana, nos resta energía y contacto, y nos suma angustia, ansiedad y desesperanza.

Desde hace bastante tiempo, nuestro mundo está segmentado entre lo digital y lo físico, más allá de los innumerables debates acerca de la preeminencia de uno sobre el otro. En la pandemia, lo digital mostró su poderoso efecto multiplicador en las oportunidades de conexión, dividido el acceso y la difusión de la información. Restó poder al aislamiento de la comunidad y sumó nuevas alternativas para nuestro desarrollo, mientras lo físico caía en un manto de tinieblas

LOS SENDEROS DEL JUEGO EN ARGENTINA

En la industria de los juegos de azar, la repartija está representada por el juego presencial y el online. Esta división permite multiplicar los clientes que realizan apuestas, incorporando nuevos segmentos comerciales. Al mismo tiempo, se restan posibilidades de quebrantos financieros porque se suman nuevas opciones lúdicas que permiten generar más ingresos. Si nos enfocamos en la Argentina, el sector del gaming comenzaba el año con expectativas de progreso, tanto para el presencial como para el online, por diferentes motivos.  En el primer caso, era la continuación de una histórica tendencia del mercado, en tanto que, para el iGaming, las expectativas se basaban en la definición del otorgamiento de licencias para operar la actividad en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (LOTBA) y la Provincia de Buenos Aires (IPLyC).

El famoso escritor argentino Jorge Luis Borges sostenía en su cuento ‘El jardín de los senderos que se bifurcan’: “El tiempo se bifurca perpetuamente en innumerables futuros”. La pandemia bifurcó el sendero del juego presencial hacia un recorrido en el que este juego no existía, y el sendero de las apuestas deportivas, hacia un futuro en que eran reemplazadas por los Esports. Esta bifurcación vertiginosa, divergente y brutal tiene rasgos similares a la irrupción del virus en nuestras vidas. En ese mismo sendero, el juego online tuvo un crecimiento exponencial, tanto por el aumento de apostadores como por el avance en el proceso de permisos en CABA. A esto se agregó el online en la provincia de Santa Fe y nuevas ofertas de juego digital en canales alternativos.

En este futuro utópico que la viralidad volvió real, la experiencia de los apostadores no podía quedar indemne. Al estilo de la escuela pitagórica, los protocolos de bioseguridad necesarios para la reapertura de las salas presenciales dividen el tiempo de la experiencia lúdica en dos: tiempo de juego y tiempo de espera. Claro está, este último no existía en la pre-pandemia. Los operadores pueden multiplicar sus ingresos monetizando ese lapso. Para ello, deberán restar el tiempo de espera, sin valor agregado, sumando nuevas alternativas lúdicas en formato digital a la experiencia física.

LA ACADEMIA DE LA PANDEMIA

Seguramente, en breve tiempo, surgirán sesudas exégesis sobre los efectos de la pandemia en el mercado de los juegos de azar. Basados en distintos análisis de datos provenientes del Big Data, la inteligencia artificial y el machine learning, estos gurúes demostrarán las más diversas hipótesis sobre la relación juego-pandemia, al estilo de una Biblioteca de Babel borgeana donde todo puede ser probado. Sin embargo, existe un único problema: no hay datos previos de los que aprender sobre estos tiempos virales porque, parafraseando al poeta chileno Pablo Neruda, “podrán cortar correlaciones, pero no detectar causalidades”.

En el Universo, no hay errores de diseño. Todo sucede por una razón. Para estos tiempos de incertidumbre, la respuesta está por encima de nuestros ojos. Hoy, como hace 2.000 años, podemos ver en el cielo a la Estrella de Belén, que es la conjunción de Júpiter y Saturno, como sagrada metáfora cósmica que nos revela cuál es el camino a seguir en esta era de viralidad, En el gaming, la Conjunción de Fuerzas Digitales y Físicas es la Estrella que nos guía hacia el pesebre de la supervivencia. ¡Ésta es la gran lección de la pandemia!

El ensayista español Jorge Carrión, en su libro Lo viral, afirma que, en tiempos virales, “lo que importa es el canal”. En otras palabras, el camino es la conjunción de canales. La omnicanalidad es la vacuna.

Aplicando una vez más el análisis clásico pitagórico, debemos dividir nuestra actividad en diversos canales (presencial, online, Esports), lo que permite multiplicar los mercados que podremos alcanzar. Esto restará las probabilidades de desaparición de nuestra empresa, al mismo tiempo que sumará herramientas para mejorar la experiencia de los clientes. “La marca en lugar de la obra”, alega Carrión. Se refiere a que la marca es lo más importante, más allá de la forma en que se represente. En esta estrategia viral de Conjunción, nada puede quedar fuera de ella porque, como dice una cita del Antiguo Testamento (Salmo 118:22): “La piedra que desecharon los constructores, esa, en piedra angular se ha convertido”. Traduciendo esto al saber popular: “Ya uno vendrá que bueno te hará”.

EL VERSO DEL RESUMEN

Estos tiempos de pandemia

que borraron los paradigmos

y que, para quitarnos los estigmas,

los hicimos tiempos de academia.

En el cielo, la conjunción

de Júpiter y Saturno

indica que es el turno

de apostar por la comunión.

Comunión de canales,

porque, en tiempos pandémicos,

lo importante es la marca.

La supervivencia, en épocas virales,

vendrá del pensamiento estratégico

que más mercados abarca.

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*En la actualidad, Andrés Cilley es Asesor en TICs y Mercado en el Instituto Provincial de Lotería y Casinos de la Provincia de Buenos Aires (IPLyC) de Argentina. Cuenta con más de 25 años de experiencia en el mercado del gaming, tanto en el segmento de operador como el de regulador, lo que lo convierte en un verdadero especialista en políticas para el desarrollo de mercados del juego.

Desde 1992, trabaja en el IPLyC, donde participó en proyectos tales como la implementación del sistema online de capturas de apuestas en agencias, el paso de los casinos nacionales a la órbita de la Provincia de Buenos Aires, la creación y puesta en marcha del Trilenium Casino de Tigre, la redacción del actual Reglamento de Slots de la Provincia de Buenos Aires, entre otros. Ocupó diversos cargos relevantes en la industria, como Jefe de Sistemas en la Lotería de la Provincia entre 1992 y 1999, Jefe de Sistemas en Trilenium Casino de Tigre en 1999 y 2000; formó parte del staff del Área Comercial de Lotería entre 2002 y 2009, fue Coordinador General de Sistemas en 2004 y 2005, y Director de Sistemas entre 2009 y 2015. Asimismo, lideró el Proyecto de Big Data para control de slots de Lotería Nacional en 2016.